martes, 17 de febrero de 2009

Charlas y cine en la Casa del Escritor


El ciclo comenzó con la película La Guerra de los Mundos, basada en una de las más famosas novelas del escritor inglés Herbert George Wells, considerado el Padre de la Ciencia Ficción.

Las funciones son los miércoles a las 18:30 horas en punto.

La proyección de películas basadas en obras literarias es motivo de análisis y reflexión todos los miércoles: Julio Verne, Arthur C. Clarke y Oscar Wilde, los escritores revisados.

Así, Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne se presenta el 18 de febrero; 2001: Odisea del Espacio de Arthur C. Clarke, el 25 de febrero, y El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde el 4 de marzo

Para el próximo miércoles a las 18:30 hrs, en el auditorio de Casa del Escritor se estará proyectando la película Veinte mil leguas de viaje submarino, un gran clásico del cine basado en la novela homónima del gran Julio Verne, otro de los pioneros de la Ciencia Ficción.

Los hechos en esta película (de 1954) se apegan lo más aproximadamente posible a la novela de Verne. La recreación del submarino Nautilus es admirable, así como la personificación del Capitán Nemo, que perece y se hunde junto con su maravillosa y destructiva máquina submarina. Un filme sorprendente y memorable, que vale la pena recordar.

2001: Odisea del Espacio, a proyectarse el miércoles 25 de febrero, es posiblemente el filme más célebre del director norteamericano Stanley Kubrick, quien se basó en la novela homónima de Arthur C. Clarke, importante autor de Ciencia Ficción del siglo XX. La adaptación, así como la producción (de 1968) es sorprendente. En ella se recrea la evolución del ser humano desde su aparición en la Tierra hasta su máximo grado de evolución científica y tecnológica, pero con algunos aspectos negativos de la misma. La recreación musical es otro aspecto sorprendente y memorable de esta película.

El Retrato de Dorian Gray se estará presentando el 4 de marzo. Es una de las novelas más famosas del escritor irlandés Oscar Wilde. En la película —del mismo título— de 1960, es admirable el sentido teatral del joven actor que protagoniza el filme, así como la de su perverso consejero quien al final arruina su vida y lo lleva al suicidio, al lado de su siniestro retrato que va envejeciendo y reflejando el espíritu perverso del vanidoso Gray, que buscó la eterna juventud y belleza al precio que fuera.

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